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7 min de lectura

Addendas y complementos: qué valida realmente el PAC

Tu CFDI puede estar perfectamente timbrado y aun así rebotar en el portal de la cadena. La diferencia entre un complemento y una addenda es quién los valida, y sólo uno de los dos pasa por el PAC.

FacturaciónCFDIAddendasMéxico

Hay una llamada que escuchamos cada par de meses. Del otro lado hay alguien de cuentas por cobrar, con el XML abierto, diciendo siempre la misma frase:

«La factura está timbrada. Aquí está el UUID. ¿Por qué no me pagan?»

Y está timbrada, en serio. El sello es válido, el acuse del SAT existe, el comprobante aparece en el portal. Aun así la cadena la rechazó, la orden de compra sigue abierta y el pago se recorrió otro ciclo completo.

La explicación casi nunca tiene que ver con el SAT: el PAC no revisa todo lo que va en tu factura. Revisa una parte. Lo que va en la otra parte lo revisa tu cliente, y de eso te enteras semanas después.

Un CFDI son dos documentos en el mismo archivo

Debajo del XML hay dos zonas con reglas completamente distintas. Simplificando la estructura:

<cfdi:Comprobante>
  <cfdi:Emisor/>
  <cfdi:Receptor/>
  <cfdi:Conceptos/>
  <cfdi:Impuestos/>

  <cfdi:Complemento>
    <!-- lo define el SAT · entra en el sello · el PAC lo valida -->
  </cfdi:Complemento>

  <cfdi:Addenda>
    <!-- la define tu cliente · fuera del sello · nadie la valida -->
  </cfdi:Addenda>
</cfdi:Comprobante>

Están a dos líneas de distancia y no se parecen en nada. De hecho, casi todos los problemas de facturación con cadenas grandes se explican con esa diferencia.

El complemento: lo pide el SAT y el PAC lo revisa

Un complemento es una extensión fiscal. El SAT la define, publica su esquema —el famoso XSD— y dice para qué sector o qué operación aplica. Ahí viven la recepción de pagos, el comercio exterior, la carta porte, la nómina, las leyendas fiscales, los impuestos locales, el complemento de INE o el de donatarias.

Tres cosas lo definen:

  1. Va dentro del nodo del complemento y forma parte del comprobante.
  2. Entra en la cadena original, así que queda cubierto por el sello digital.
  3. El PAC lo valida antes de timbrar. Si no cumple el esquema, no timbra.

Y ahí está la buena noticia escondida: cuando un complemento está mal, no hay factura. No existe el documento. Es un error ruidoso, inmediato e imposible de ignorar. Te frena en seco el mismo día, que es exactamente lo que uno quiere de un error.

La addenda: la pide tu cliente y no la revisa nadie

Una addenda es una extensión comercial. No la define el SAT: la define quien te compra. Chedraui pide lo suyo, Liverpool lo suyo, Walmart lo suyo, y ninguno tiene por qué parecerse.

El SAT sólo reservó el nodo y se hizo a un lado. Lo que va adentro es un acuerdo entre particulares, y de ahí se derivan sus tres características:

  1. La define el receptor, con su propio catálogo y su propio esquema.
  2. No entra en la cadena original. Por eso se le puede incorporar al XML ya timbrado sin invalidar el sello: el sello nunca la cubrió.
  3. El PAC no la valida. El SAT tampoco la lee.

Y ahí está la mala noticia. Si la addenda está mal, o si de plano no está, tu factura se timbra perfecto. Tu ERP dice que todo bien. Tu contador dice que todo bien. El SAT dice que todo bien. Y el portal de recepción de la cadena la rechaza sin que nadie se entere hasta que alguien pregunta por el pago.

Un complemento mal hecho no te deja facturar. Una addenda mal hecha te deja facturar y no te deja cobrar. La segunda duele más porque tarda más en aparecer.

Por qué existen las addendas

Vale la pena entender el motivo, porque explica por qué esto no se va a simplificar nunca.

El CFDI es un documento fiscal. Le importa quién vende, quién compra, qué se vendió, cuánto costó y qué impuestos causa. Nada más. Es deliberadamente austero, y así debe ser: es la misma factura para una tortillería y para una armadora.

A la cadena le importan cosas que al SAT le dan exactamente igual: tu número de proveedor en su sistema, el folio de la orden de compra, el GLN del centro de recepción, el número de entrega, el código del producto en su catálogo —que no es tu SKU—, el número de remisión, el contrarrecibo.

Sin esos datos su portal no puede cuadrar tres documentos que tienen que cuadrar: la orden de compra, la entrada de mercancía y tu factura. Si no cuadran, no paga. No es burocracia gratuita: es la única manera de que una empresa con miles de proveedores concilie sin que alguien lo haga a mano.

El SAT nunca iba a estandarizar eso, porque cambia de empresa a empresa y de año en año. Por eso dejó un nodo libre y se desentendió de su contenido. La addenda es, literalmente, el espacio que el SAT dejó en blanco.

El detallista, que confunde a todo el mundo

Aquí está la excepción que rompe la explicación limpia, y conviene conocerla porque es la que más discusiones provoca.

El complemento detallista sí lo publica el SAT, con su esquema, en la lista oficial de complementos. Nació del estándar del sector de ventas al detalle. Pero no es obligatorio: el SAT lo describe como una facilidad para ese sector, no como un requisito fiscal.

Y en la práctica, muchas cadenas piden ese mismo estándar dentro de la addenda, no como complemento. Mismo formato, otro nodo, otro validador. Por eso hay quien jura que el detallista es un complemento y quien jura que es una addenda: los dos tienen razón, cada uno con lo que le tocó ver.

Lo práctico es dejar de discutir el nombre:

No te fijes en cómo se llama. Fíjate en qué nodo lo pide la especificación que te mandaron. Eso decide quién lo valida, cuándo te enteras si está mal y a quién le vas a marcar cuando rebote.

«Mi PAC me la genera»

Varios PAC ofrecen generar addendas como servicio adicional. Es cierto, existe y funciona. Pero conviene saber qué estás comprando: eso es un producto comercial del PAC, no validación fiscal.

El timbre no avala la addenda. Si la cadena cambia su catálogo y la tuya se queda vieja, tus facturas van a seguir timbrando igual de válidas — y van a seguir rebotando igual de rápido. La responsabilidad de que el contenido esté al día no viaja con el timbre.

Qué cambia esto si tu ERP es Odoo

Aquí la distinción deja de ser teoría y se vuelve presupuesto.

Una addenda es, casi siempre, un problema de datos: hay que capturar el número de proveedor, el GLN, el folio de la orden y los códigos del catálogo del cliente, y luego escribirlos en el nodo con la forma que esa cadena pide. Todo eso vive a nivel cliente y se resuelve con campos configurados en el propio Odoo. Por eso una addenda es alcanzable tanto en Odoo Online como en Odoo.sh, sin instalar módulos y sin tocar el servidor. Es la parte que la mayoría de los proveedores presenta como imposible en SaaS, y no lo es.

Un complemento, en cambio, es el documento fiscal mismo. Si la localización de Odoo no lo genera —o si la cadena pide una estructura que la localización no contempla—, no hay campo que lo arregle: hay que producir el XML de otra manera. Y ahí sí, tu entorno decide qué opciones tienes.

Escribimos aparte cómo se ve ese árbol de decisión completo, con las cadenas que ya hemos resuelto y qué hacer en cada entorno: addendas y complementos de facturación.

Antes de aceptar la siguiente orden de compra

Cuando entre una cadena nueva, pide su especificación y haz una sola pregunta antes que cualquier otra:

¿Esto va en el complemento o en la addenda?

La respuesta te dice tres cosas de golpe: quién lo valida, cuándo te vas a enterar si está mal, y de qué tamaño es el trabajo. Es la pregunta más barata de todo el proyecto, y casi nadie la hace a tiempo.

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